Un 14 de agosto diferente

El altar de la Virgen de Gracia, engalanado para su festividad.

Viernes del Señor, viernes del Dulce Nombre. Archidona vive hoy una jornada diferente, un catorce de agosto que quedará guardado en el baúl de los recuerdos más oscuros de esta ciudad que duerme bajo el manto de la Señora de Gracia. En la próxima madrugada el camino que nos lleva hasta Ella quedará sumido en la más escalofriante soledad. Archidona y los pueblos de la comarca no iniciaran el camino que los lleva hasta Ella. La dramática situación que estamos viviendo, así lo exige. Hoy los hermanos en el Dulce Nombre, queremos dedicarle una eterna mirada de Fe y de esperanza hacia la Madre de todos los archidoneses.

Tiene Archidona un tesoro
escondido en lo más alto,
adornado por verdes pinares
y protegido por mil amores.
Es su Virgen de Gracia
Patrona y Señora,
orgullo de Archidona entera.
Si quieres ir a verla
sube por un camino de devociones,
hasta llegar a un templo
que antes fue mezquita
y casi roza el cielo.
Santuario de Gracia blanco,
Virgen de manto azul y oro
con el Niño entre sus brazos,
siempre protegiendo a su pueblo
escuchando sus plegarias
y consolando al peregrino.
¡Cuántas mirandas emocionadas
amparas en tu urna de plata!
Cuando se llega a este pueblo
eres visita obligada.
Estandarte de la cristiandad,
cada quince de agosto
Archidona subirá a orarte
y mirándote a la cara
te confesará lo que te quiere.
Gracia la que derramas,
dulzura la que transmites
esperanza la que nos ofreces.
Viva nuestra Patrona,
la Madre, la protectora, nuestra brisa,
Viva la llena de Gracia,
de entre las mujeres, la más hermosa.
Estrella sublime, pastora,
Reina todopoderosa,
protégenos siempre,
en el cielo y en la tierra
¡Sálvanos de esta cruel pandemia!
¡Señora y Madre nuestra!

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